IDENTIDAD DE EQUIPO

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Autores como (Orlick y Partington, 1988; Partington y Shangi, 1992) han partido del estudio de las creencias y opiniones de los miembros de equipos que han tenido éxito en la competición, hallando seis factores significativos: características del jugador, liderazgo del entrenador, cohesión social, cohesión por la tarea, identidad del equipo y estilo de juego del equipo.

  • Identidad de los equipos deportivos. 

Concretando, es lo que los jugadores nos responden a estas preguntas:

  • ¿Qué queremos ser?
  • ¿En qué nos gustaría convertirnos?
  • ¿Qué nos gustaría representar?
  • ¿Cómo nos gustaría ser percibidos?
  • ¿Por qué para nosotros es importante representar esto…?
  • ¿Qué representamos y transmitimos actualmente como equipo?

Es por tanto que los jugadores tienen que participar en formular la identidad del equipo y como sean las respuestas, harán que cada equipo deportivo se diferencie de los demás aunque sean del mismo deporte y categoría, según sea el comportamiento de las propiedades socios psicológicos grupales en cada uno.

Desde un punto más sociológico las seis propiedades de los equipos deportivos en las que se manifiesta los rasgos específicos de su identidad son:

  1. Objetivo o fin determinado
  2. Estructura
  3. Normas de conducta
  4. Cohesión grupal o sentido de pertenencia
  5. Compenetración o interrelación entre sus miembros
  6. Identidad entre motivos y metas.
  7. Clima psicológico

El líder de equipo debe fomentar la identidad del grupo

¿Qué entendemos por liderazgo deportivo? Hay muchas formas de llevar el liderazgo del equipo. El temor es un arma para gestionar un grupo. Un temor latente que el jugador percibe. El temor moviliza a las personas. ¿Pero saca lo mejor de las personas o en este caso de los jugadores? Ese no es el camino.

Lo difícil no son los contenidos del juego sino gestionar el control del vestuario. Los buenos entrenadores conocen los sistemas. Los grandes entrenadores conocen a sus jugadores.

En su papel de iniciador, el entrenador como líder del equipo debe asumir la tarea de crear una identidad de equipo —lo que mantiene unido a los jugadores—. Sin esa identidad, el equipo no existirá.

Si recordáis la última vez que subisteis en un ascensor muy concurrido.

Lo más probable es que se encontrara rodeado de cuatro o cinco personas, la mayoría desconocidos. Es probable que dos de ellos mantuvieran una conversación privada: seguramente los demás miraban el indicador del piso o sus zapatos —cualquier cosa que les ayudara a evitar el contacto visual con sus compañeros de ascensor—. A pesar de que todos iban en la misma dirección y compartían el mismo espacio reducido, indudablemente no eran un equipo. No había ningún vínculo o sensación de finalidad compartida entre las personas que se encontraban en el ascensor. En ciertos sentidos, los equipos que se acaban de formar padecen de la misma falta de identidad.

Hay entrenadores que marcan mucho la identidad del equipo pero hay otros que creen en el papel que tienen los jugadores para conseguirla. Lo habitual es que los jugadores se sienten más cómodos si son los entrenadores llevan los entrenamientos y marcan la identidad. En mi opinión es que debemos hacerles partícipes e involucrarles para tomar decisiones en cuanto a la identidad del juego.

Conseguir que un equipo represente lo que queremos que llegue a ser es un logro como entrenadores. Por tanto, el trabajo de la identidad es un contenido más dentro de nuestra programación y por ello los contenidos de la identidad del equipo hay que definirlos, concretarlos, etc….

Por exponer una tarea relacionada a este trabajo de identidad, preguntémonos en las reuniones con los equipos o los jugadores:

  • Que vamos hacer, como hacerlo y quien lo hace.
  • Que se ha hecho, como se ha hecho y quien lo ha hecho.

Evaluando también si nuestro equipo además de hacer cosas, debe también transmitir algo más… (Actitud, intensidad,…). Para cambiar nuestra manera de entrenar, debemos cambiar la forma de evaluar.

  • La actitud tiene relación directa con la identidad: que queremos ser, que quiero representar en la cancha, que me gustaría transmitir como jugador y/o equipo.
  • El jugador y el equipo tienen que tomar conciencia: poder de elección. Equipo y jugadores deben saber que quieren representar.
  • El jugador también responsabilidad, compromiso, esfuerzo, ilusión, motivación y querer crecer.

El entrenador debe encauzar esos deseos, sin olvidar lo importante de generar las situaciones para llegar a esa identidad que los jugadores han escogido, hacerles responsables, que tengan compromiso. No olvidemos que es el catalizador para llegar a lo que quieren representar. Es un reto para el entrenador hacer que sus jugadores tomen conciencia de esto, y desde luego hay varios caminos para conseguirlo… y para ello debemos auto exigirnos mucho más en la formación y autonomía  del jugador. .

El entrenador debe transmitir confianza e identidad en base a las fortalezas de su equipo. Debemos conectar el equipo a nuestra identidad. Esa es nuestra labor.

¿Por qué es importante la identidad de equipo?

Una identidad de equipo anima a sus jugadores a verse como mutuamente responsables de los resultados —tal vez el factor más influyente en los resultados del equipo—. Esta sensación de responsabilidad mutua elimina la actitud «yo hice mi parte» que debilita el rendimiento. Cuando el jugador se siente mutuamente responsable de los resultados, procura ayudar a sus compañeros de equipo que tienen dificultades o que se están rezagando.

Los que no lo está haciendo demasiado bien sienten la presión de sus compañeros para hacerlo mejor. Estos son los tipos de comportamiento que han hecho que los grandes equipos con éxitos deportivos sean unos jugadores con un increíble rendimiento.

Los jugadores se sienten mutuamente responsables de los resultados.

La identidad de equipo y la responsabilidad mutua están íntimamente relacionadas. «Ningún grupo puede llegar a convertirse en equipo hasta que puede hacerse responsable como equipo», según Jon Katzenbach y Douglas Smith. Tal como ellos explican: «esencialmente, la responsabilidad del equipo consiste en las promesas sinceras que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás, promesas que ponen de manifiesto dos aspectos fundamentales de los equipos efectivos: compromiso y confianza».

Qué pasa si nos alejamos de nuestra identidad que tenemos? Aparecen los grandes clásicos, “sois una banda…”, etc. Topicazos.

1.- Objetivo o fin determinado. Se refiere a la razón de ser del equipo, el motivo por el que sus jugadores se mantienen agrupados. El objetivo es progresivo, los equipos asumen cada vez mayor riesgos superiores en su desempeño, donde podemos constatar que por un medio u otro los clubes eligen los jugadores de manera individual para trabajar en un proyecto deportivo, pero hasta que no tienen la oportunidad de interactuar, de discutir acerca de un objetivo común o de aunar fuerzas para abordar un problema, no son muy diferentes que el conjunto de desconocidos que compartían el ascensor en el ejemplo que acabamos de describir. Uno de los desafíos realmente importantes del entrenador en la dirección de equipos es la tarea de transformar un grupo de individuos desconectados en un equipo con una identidad y un objetivo común.

2.- Defínela tu…

3.- Normas. En cada equipo deportivo se asumen normas generales establecidas por el Comité Olímpico Internacional (COI) y otras organizaciones deportiva, normas particulares del deporte que practica el equipo, ya sean técnicas o de conductas dictadas por la Federación Internacional y Nacionales y normas singulares que se establecen en el propio equipo; son estas las que caracterizan la identidad. Algunos ejemplos son los horarios de entrenamiento, el vestuario establecido para competir, Las formas de canalizar las inquietudes, el ritual con que se desarrollan las reuniones o mítines u otras.

4.- Cohesión grupal o sentido de pertenencia. Motivados por un propósito se agrupan lo deportistas en un equipo y después de su entrada se van estableciendo vínculos entre cada integrante y el equipo que van atándolo cada vez más a su pertenencia. Desear pertenecer a este equipo y no a otro equipo, sentir orgullo de ser miembro y no querer desprenderse en ninguna circunstancia. Esta propiedad puede ser más o menos fuerte en dependencia de muchos factores, dentro de los que se encuentra el éxito en el logro de los objetivos personales y grupales.

En el contexto de un equipo de futsal, la identidad de equipo se manifiesta como una voluntad de colaboración, compartir información, esforzarse más, tomar decisiones conjuntas y anteponer los objetivos del equipo a los personales. Si consigue crear esta sensación de identidad dentro del equipo, la carga del liderazgo será mucho más ligera. Tu función como Líder consiste en conseguir que tus jugadores salgan de las trincheras.

5.- Interrelación y compenetración entre los miembros. Necesariamente los miembros del equipo deportivo deben establecer interrelaciones entre ellos para desarrollar su preparación y/o para cumplir con su desempeño en el juego según sea el deporte, estos vínculos entre uno y otro miembro y entre cada uno con todos los demás debe hacerse más fuerte en la medida que el equipo progresa en edad y resultados hasta transformarse en una fuerte compenetración que deviene en relaciones solidarias y fraternales, de comprensión y ayuda mutua, la vieja consigna de los mosqueteros expresada en la obra de Alejandro Dumas es una máxima para los equipo deportivos maduros y de éxito: “Todos para uno y uno para todos”.

6.- Identidad entre motivos y metas. Además de los objetivos estratégicos, de su razón de ser, los equipos se van trazando metas para ir alcanzándolas de forma paulatina, Estas metas son para todo el colectivo, su logro depende del desempeño de todos los miembros, sin embargo, no puede obviarse que cada integrante del equipo posee intereses personales que le impulsan a pertenecer y actuar en el equipo. Lograr una convergencia entre ambos elementos, y del colectivo y del individuo es una necesidad para el crecimiento del equipo. Cada uno debe percibir que el logro de las metas, con el esfuerzo de todos hace una contribución a la satisfacción de sus ambiciones personales. Y los “managers” no pueden olvidar esta necesaria convergencia en la atención individual a sus pupilos so pena de perder la posibilidad de tener éxito.

7.- Clima psicológico. El llamado ambiente psicológico es la propiedad más inestable de las siete, pues es alterado con facilidad por elementos internos o externos al equipo, lo mismo a favor que en contra de las metas. Es sumamente importante conocer que efectos pueden modificarlos para neutralizar los efectos negativos que pueden producirse. Favorecen el clima psicológico de los equipos, las victorias, los éxitos individuales de sus miembros, tanto en el deporte como en lo personal, las buenas condiciones de vida. Lo contrario enrarece el ambiente y predispone negativamente al grupo. El vestuario es una “selva afectiva”; jugadores y staff de entrenadores con sus problemas personales y profesionales.

Además del comportamiento estas propiedades existe un grupo de elementos que caracterizan la identidad de cada equipo y que lo hace único e irrepetible, como lo son: El lenguaje, los mitos, ritos, valores, símbolos, las creencias o presunciones y las formas de actuar.

La identidad de los equipos deportivos no es como algunos piensan, cuestión pública y de imagen solamente. La mayor parte de esta identidad no es obsérvale, es implícita, la más grande cantidad de elementos que conforman la identidad no se releva a la vista de los que no pertenecen al mismo. Dirigentes deportivos, periodistas y otros observadores se sorprenden a menudo por actuaciones de algunos equipos o miembros de los mismos, porque no han penetrado realmente en su verdadera identidad y la han confundido con meras apariencias.

El tema de la identidad de equipo contiene una incómoda paradoja: la diversidad que proporciona a muchos equipos efectividad real puede frustrar la identidad de equipo. Como escribe Jeffrey Polzer: «las diferencias entre los miembros del equipo son fuente de la variedad de ideas, perspectivas y habilidades que pueden mejorar la habilidad del equipo para tomar buenas decisiones y cumplir con su trabajo. Cuando las componentes de las tareas del equipo son interdependientes, los miembros del equipo necesitan integrar sus esfuerzos de trabajo diferenciados».

Lamentablemente, la diversidad puede actuar como una cuña, ocultando las interacciones sociales que ayudan a los jugadores del equipo a aglutinar su actividad. Poltzer continúa, «en realidad, las diferencias que dan a los equipos la oportunidad de tener un buen nivel de rendimiento puede hacer que para los jugadores del equipo sea difícil trabajar juntos porque pueden ser la fuente de malentendidos, hipótesis diferentes, estereotipos, preferencias y obstáculos relacionados».

El reto de los líderes del equipo es realzar la identidad del mismo sin suprimir las valiosas diferencias entre los miembros del equipo que les hacen distintos. Pero, qué puede hacer para superar las consecuencias adversas de la diversidad y fomentar la identidad de equipo? Lo más importante es enfatizar las actividades y objetivos que afectan los valores individuales, experiencias e intereses personales. Por ejemplo:

  • Ser selectivo a la hora de contratar. Seleccionar jugadores que considere los objetivos del equipo importantes y valiosos. Estas personas estarán más predispuestas a concentrarse en conseguir los objetivos que a pensar en las diferencias dentro del equipo.
  • Involucrar a los jugadores en actividades que consideren interesantes y valiosas. Esto les mantendrá focalizados en lo más importante de todo: los resultados.
  • Buscar oportunidades para reconocer las habilidades y contribuciones de los jugadores de manera individual. Esto hará que los jugadores se sientan apreciados, valorados y parte de un grupo.
  • Reconocer públicamente el valor de las diferencias y cómo sirven al objetivo común.
  • Crear oportunidades para que los jugadores se conozcan entre sí. Organizar actividades de ocio, comidas en la sala de reuniones del equipo, o algo parecido, brinda a los jugadores la oportunidad de conocerse mejor a nivel personal. Al hacerlo podrá acabar con los estereotipos (como, «es muy difícil jugar con estos brasileños») y encontrar bases para el trabajo colaborativo.
  • ¡Tratar que los jugadores entrenen en grupo! Nada contribuye más a crear identidad de equipo como entrenar juntos codo a codo.

Mostrarse particularmente atento con los jugadores nuevos. Al principio se sentirán como extraños.

En un equipo, generalmente, los nuevos jugadores no contribuyen totalmente hasta que llegan a conocer a sus compañeros y han aprendido a interactuar y a aplicar sus talentos. El líder y los jugadores más experimentados pueden acortar este período improductivo haciendo que el nuevo se sienta bienvenido e involucrándole rápidamente en proyectos del equipo. No pretendamos que este jugador recién llegado averigüe lo que se pretende conseguir.

Fomentar la identidad de equipo

El buen fútbolsala se juega de acuerdo con ideas (conceptos), el malo se juega sin ideas o con malas ideas. El conjunto de ideas para jugar configura una matriz, un patrón, que da forma al modelo de juego. Lo ideal es que un equipo sea lo más fiel posible a esa matriz, en busca de la coherencia de procesos y resultados.

Sin embargo, en el contexto de la competición en fútbolsala, los conceptos y la forma de aplicarlos sufren ajustes, en función de las particularidades de los adversarios que se van enfrentando, lo que no significa que eso lleve a una pérdida de la identidad del equipo.

La idea preponderante es la de imponer al adversario una forma propia de jugar. Sin embargo, en algunos casos se puede comprobar que la alteración de la estrategia para derrotar a un adversario, sin que la misma esté debidamente entrenada y acorde al modelo de juego, puede provocar una degradación de la integridad de la organización. En este caso, los jugadores, pierden las referencias individuales, grupales y colectivas, tanto a nivel estructural como funcional, y con eso queda seriamente comprometida la identidad del equipo.

Admito, por lo tanto, que cuanto mejor asimilado esté el modelo (concepción) de juego, menos riesgos se corre en cuanto a la pérdida de identidad, siempre que se tiene que proceder a adaptaciones estratégicas.

Se puede considerar a los equipos como grupos con identidad (opuestos a los grupos definidos socialmente o por la tarea, siguiendo la clasificación propuesta por Petrovsky, 1983) en los que se ha predefinido (a veces incluso de una forma empresarial) un objetivo formal, la victoria frente a los demás equipos contrarios, y que implica la cooperación teórica de sus miembros, que en principio no deben considerarse electivos.

Recordando el Tweet de @JuanGarciaBM “El éxito del entrenador no se asienta en su identidad como individuo, se basa en la identidad que sea capaz de generar en el equipo”. (Recomiendo sus libros ¿Qué entrenador quiero ser?  y ¿Somos un equipo? – parte de lo escrito en este este blog pertenecen a sus paginas. 

Los equipos siempre están más cómodos hablando de lo que hacen que de lo que son, pero lo que son (su identidad) condiciona todo lo que hacen. Lo cierto es que – cuanto más organizado este un equipo en todas sus facetas del juego, mayor signo de identidad logra

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Reflexión final

La ley filosófica, expresada por Aristóteles, de la contradicción nos dice que una cosa no puede ser y no ser a la vez. Por ejemplo un gato no puede no ser un gato. O una botella no una botella. Se conoce como uno de los principios axiomáticos, es decir que no necesitan ser demostrados. El principio de contradicción justifica la identidad del ser. Sosteniendo que una cosa es idéntica a sí misma. Una persona es una persona y no es otra.

El principio de identidad nos debería ayudar a reconocer que una cosa es lo que es con todas sus consecuencias e implicaciones.

Dicen que Lincoln preguntó en una ocasión que cuántas patas tendría un perro si considerásemos a la cola como otra pata. Y la respuesta fue que, obviamente seguiría teniendo cuatro, porque la cola es cola y no pata.

Gran aprendizaje para nuestra vida: llamarle pata a la cola no le convierte en pata

Somos lo que somos, aunque queramos o digamos ser otra cosa. El concepto de identidad parece obvio pero no lo tratamos como se merece, sin embargo influye mucho en cómo vivimos nuestra vida. Y en los equipos.

Nos es fácil reconocer este principio cuando hablamos de objetos, pero muy complicado cuando hablamos de realidades cotidianas o de sentimientos, frente a nosotros mismos o en relación a los demás.

A este principio de identidad me gusta llamarle ACEPTACIÓN

Sin embargo, aceptar la realidad es la mejor forma de empezar a cambiarla, si así lo deseamos. Es desde lo aceptado desde donde nace el cambio, la transformación.

Aceptar es respetar la realidad.

Nathaniel Branden, psicólogo positivista muy reconocido, dice que el respeto a la realidad nos lleva a tener una buena salud mental. La auto-ACEPTACIÓN consiste en admitir mi realidad

La IDENTIDAD de equipo es lo que da a éstos, en momentos decisivos, ventaja sobre sus rivales. ¿Trabajas este aspecto en tus entrenamientos?…

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Aprendemos lo que nos emociona

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El cerebro necesita emocionarse para aprender y los nuevos experimentos en la enseñanza vislumbran el fin de las clases magistrales, demostrándonos que la capacidad de dirigir el comportamiento se basa en elegir bien las metas, aprovechar la información disponible y regular las emociones.

En FS base educar desde la emoción facilita el pensamiento. Todo debe emocionarnos para que podamos razonar y decidir.

Una de las tendencias es la neurodidáctica.

Hace algo más de 20 años, el profesor Gehard Preiss, especialista en didáctica de las matemáticas, empezaba a escribir sobre una pedagogía basada en la neurología que daba nombre a una nueva disciplina: la neurodidáctica.
Se trataba de aplicar los conocimientos de las neurociencias a la enseñanza escolar.
 
Los conocimientos neurocientíficos han sido considerados de vital importancia en las últimas investigaciones de la pedagogía. Manfred Spitzerprofesor de psiquiatría en la Universidad de Ulm, prestigioso defensor de la neurodidáctica, ha considerado que la neurología es al aprendizaje lo que las articulaciones y musculatura al deporte. Está convencido, y así parecen asegurarlo sus estudios, que el maestro debe ser un entrenador del cerebro, debe ayudar al alumno a mantenerlo en forma. Según él, los maestros deben ser expertos en gimnasia mental.
Ahora bien, por desgracia los profesores y maestros suelen tener poca formación en estos temas.
Alguno de ellos, incluso siendo profesores de asignaturas como biología, siguen pensando y formando a sus alumnos en el concepto arcaico de que nacemos con un determinado número de neuronas y vamos perdiéndolas conforme va transcurriendo nuestra vida. No se han acercado ni tan siquiera a las, ya no tan nuevas, ideas sobre neuroplasticidad.
…Tan importante en la nueva pedagogía.
 

Sin emoción hablas, con emoción COMUNICAS. La comunicación es como el tango: requiere pasión, emoción y puntos de inflexión.

Pero, en mi modesta opinión, no son los maestros o profesores los culpables de esto. Mis mejores amigos son maestros; función pública que considero una de las más importantes.
Les respeto. Les adoro !!! Doy gracias por su vocación, entrega y esfuerzo diario.
 
Es el sistema formativo el que no está preparado para estas nuevas disciplinas; es más lento de lo que nos gustaría. Avanzamos antes en otras direcciones, por ejemplo la “carrera militar
que en la educación.
 
Algunas cuestiones básicas:
¿Invertimos lo suficiente en educación?
¿No es el legado más importante que podemos dejar?
¿Están bien pagados nuestros maestros?
¿Tienen los recursos necesarios?
¿Cuánto dedicamos a formales de forma continuada?
y un largo etcétera…
En esta línea, estudiosos como Otto Speck, profesor e investigador emérito de Pedagogía Terapéutica de la Universidad de Ludwing Maximilian de Múnich ha dicho que:
 
” los maestros deberían resultar más atractivos para los alumnos,
estar mejor formados y atender a los principios pedagógicos básicos por todos conocidos para hacer así de la enseñanza un éxito,
lejos de la situación de las escuelas y de la pedagogía actual ” .
 
La pedagogía moderna está evolucionando de forma paralela a la neurobiología. Una de sus misiones importantes es orientar los nuevos conocimientos de las neurociencias hacía la didáctica y aplicarlos al proceso de educación y formación de nuestros escolares.
 
Todo parece más sencillo cuando se ve de esta forma:
Los maestros para conseguir que los alumnos aprendan deberían plantearles retos cuya superación a los alumnos les resulte
 
DIVERTIDA
y les de SATISFACCIÓN DE
ÉXITO
 
¿Divertida?
Algo que parece de entrada contrario al hecho de formarse.
Sin embargo, es la mejor forma de dejar huella en nuestro arcaico cerebro.
Desde ahí se aprende.
Todo lo importante en nuestra vida lo hemos aprendido jugando. Divirtiéndonos.
Hay una gran bibliografía que lo demuestra, pero no es el motivo de este post.
 
Cinco ideas para entender los pilares importantes de la
 
NUEVA (¿nueva?) DIDÁCTICA
 
1.- Aprender debe ser divertido.
 
Los niveles de dopamina aumentan cuando el niño se divierte con lo que hace. Si el niño se divierte fluye con lo que hace porque está más concentrado y tiene más capacidad creativa.
 
2.- El mejor aprendizaje es invisible.
 
Andar, hablar, reír, saltar, … lo aprendimos sin saber que lo estábamos haciendo.
Parecería que detrás de estos aprendizajes básicos no hay metodología, que son habilidades adquiridas sin ninguna sistemática. Hoy día están bien estudiados los mecanismos biológicos de este aprendizaje, llamado “implícito”, y se basan en que estas habilidades se aprendieron ajustando adecuadamente la relación reto/capacidad desarrollada para el reto.
 
3.- Mejor antes que tarde.
 
Todavía oímos a muchos padres decir que ya llevarán a sus niños al conservatorio o la escuela de música cuando cumplan 6 ó 7 años, que son muy jovencitos, y cosas parecidas, … Es un gran error mantenido en la educación actual tanto en los colegios como en las familias. Cuanto antes se contacte con un instrumento musical, con un deporte, con un idioma, etc…, mucho mejor. Después de la pubertad muchas “ventanas se cierran” y el cerebro adulto necesitará encontrar nuevas vías para el aprendizaje que van a una velocidad más lenta y con menos capacidad de retención.
 
4.- Aprender enseñando a nuestro cerebro emocional.
 
La emoción y la cognición van inseparablemente unidas. Se aprende mejor y se graba más rápidamente en la memoria, si se enseña uniendo contenidos docentes con sensaciones positivas. Sabemos además que cuanto más relación guarde la materia enseñada con la realidad vivida, más carga emocional encerrará lo aprendido y, por lo tanto, mejor se procesará y se almacenará para el futuro.
 
5.- Aumentar los estímulos del entorno.
 
¿Todavía aulas (entrenamientos) a la vieja usanza?
Aulas que están pobladas de pupitres y frases repetidas de ¡no te muevas de ahí! Crear ambientes con estímulos sensoriales potentes genera más fuerza en el proceso del aprendizaje. Es sencillo la explicación de por qué sucede esto: se aprende más rápidamente y mejor cuando la información te llega por varios canales sensoriales.
 
Y lo mejor de todo, lo que estamos aprendiendo de la neurodidáctica nos sirve igual para el aprendizaje en adultos.
 
¿Por qué los adultos
hemos dejado de jugar?
 
Ya sabes si te dedicas a esto de la formación recuerda siempre que la pedagogía no es más que la suma de dos ideas:
 
MUCHO AMOR
y
MUCHA PROVOCACIÓN
“El cerebro es un órgano social que aprende haciendo cosas con otras personas”

La teoría del entrenamiento termina donde empieza la “voluntad” del jugador

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Dos fuerzas Voluntad & Responsabilidad distinguen a dos tipos de jugadores: los que hacen que las cosas pasen y los que esperan que pasen.

Es la voluntad  la  disposición  para algo.
Voluntad es determinación.
Es la voluntad la que nos conecta con el hacer.
La energía que hace que las cosas pasen.
La energía interior que nos lleva de la idea a la acción.

Vivimos la mayor parte del tiempo “de boquilla”.
Quiero decir con ello que una cosa es lo que decimos, lo que deseamos, y otra bien distinta lo que hacemos. Por mi profesión estoy rodeado de “boquilleros“, personas que predican una cosa y hacen otra. Yo también me descubro así en ocasiones. Intento cambiar. Hacer lo que digo, lo que siento. No ser dual.

Hay una gran distancia entre el ser y el hacer.
No siempre damos los pasos necesarios para crear el rendimiento que deseamos. Si algo se necesita para hacer lo que tanto deseamos, o eso que tanto decimos es

D I S P O S I C I Ó N 

Para estar dispuestos a vivir un deporte como deseamos, necesitamos salir de las excusas y dar un salto al uso de la energía más potente que disponemos: la voluntad.

Me declaro partidario de la disposición positiva a que los cosas que deseo me pasen.
Estado anímico y actitudinal con el que te enfrentas a todo lo que en tu deporte va llegando, sea buscado por ti o que llega cuando menos lo esperabas.

A muchos no nos hace falta fuerza, lo que nos falta es voluntad…

Con frecuencia en cursos y conferencias me preguntan cómo aumentar la voluntad.
No tengo una respuesta única, ni es fácil responder a ello.
Al menos, yo no sé muy bien qué decir.
Y siempre se me ocurre recomendar buscar respuesta en cuatro preguntas.
Preguntas necesarias que debemos respondernos, en mi opinión, para entender adecuadamente si estamos o no dispuestos a vivir el futbolsala con V O L U N T A D.

1.-

¿Estoy dispuesto a aceptar la
responsabilidad
en todas las condiciones de mi deporte?


Dejar de culpar a otras personas. Al tiempo. A la falta de tiempo. A la naturaleza. A la genética. A la familia. A …
Vivir con responsabilidad es no sentirse víctima de las circunstancias.
Es crear las circunstancias uno mismo.
Culpar a otros te impide cumplir destinos. Te paraliza en el valle del desaliento.
Te atormenta y genera estados de ánimo faltos de energía interior para la consecución de lo deseado.

No heredaste tus rasgos de personalidad de nadie.
Deja ya esas tonterías. No dependen del pasado. Depende sólo de ti.
Los has elegido tú una y otra vez, aunque no seas consciente de ello.
Bajo tu responsabilidad se están expresando o no.
Si eres tímido, cariñoso, agresivo, simple, cruel, amable, amoroso, pasivo, estúpido, bueno, …
sólo es el resultado de tus elecciones.
De las elecciones que has hecho hasta ahora.
Pero puedes cambiarlo. Todo puedes cambiarlo.

2.-

¿Estoy
dispuesto a no
rendirme?


Cuando ya has aceptado la responsabilidad de cambiar algo en ti, toca no rendirse.
A lo que te rindes le das poder.
No rendirte es hacer uso del esfuerzo.
Es saber esperar pacientemente el resultado sin dejar de seguir intentándolo.
Es aprender de los errores y obstáculos que te vas encontrando.
Estar dispuesto a no rendirse es poner la energía fuera de la zona de excusas.
Es moverte en dirección salida de tu caja de comodidad.

3.-

¿Estoy dispuesto
a mantener la
visión?


Es mantener tus sueños. Perseguirlos.
No se trata de hacer una declaración en un momento de más o menos inspiración,
sino de perseguir con ilusión aquello que te has propuesto.
Tener visión es sentirse comprometido con algo.
Y, a veces, comprometerse con algo, significará estar dispuesto también a desprenderse
de algunas cosas, personas, ideas, … A romper con el apego.
A avanzar en otras direcciones.
A soltar lastre. A dejar en el camino viejas imágenes, viejos éxitos, viejos amigos, …
A crecer en nuevas ramas.
Es estar dispuesto a crear una nueva alternativa de ti mismo.

Donde no hay visión la gente perece, decía la Biblia.

4.-

¿Estoy dispuesto
a rechazar la falta de
disposición?


Es decir, ¿estoy seguro de que lo que necesitaré es hacer uso de mi voluntad?
O lo que es lo mismo, ¿qué no estás dispuesto a hacer, a sacrificar, para intentar
que tus sueños se hagan realidad?

¿No estás dispuesto a dejar a este equipo?
¿A cambiar de rol en tu equipo?
¿A perder la jerarquía que ahora tienes en tu equipo?
¿A qué …?

Tener claro a que no estás dispuesto a renunciar es necesario para que no se mezcle la decisión de no renuncia con la falta de voluntad y que además ambas cosas se confundan.
Y tenerlo muy claro para no generarte expectativas falsas que te hagan pasar largos periodos de infelicidad.

La voluntad es el modo inteligente de dirigir el comportamiento

Elabora la lista de cosas que no estás dispuesto a hacer para re-crear tu rendimiento.
Esta lista tiene mucha fuerza en ti. Será tu patrón para no desear todo aquello que tu mismo ya has renunciado. A partir de esta lista, el resto de tu mundo, de tus deseos, está por hacer.


Y es el momento de  E M P E Z A R
Con este hecho comienza cualquier cambio.
Empezar para andar.
Empezar para mover el motor.
Empezar para filmar la película que deseas.

Déjame decirte sólo una pequeña deducción:
probablemente el nivel de eso que llamamos rendimiento en tu deporte aumente en la medida
que la lista de cosas a las que no estas dispuesto a renunciar sea pequeña.
Y si la tienes en blanco, enhorabuena.
Y si tienes esas cosas que son del futbolsala, como no abandonar, no hacer trampas, respetar a los demás, no mentir, no quebrantar las normas, … también enhorabuena. Será como tenerla en blanco.

Practica el estar dispuesto a

SER RESPONSABLE
NO RENDIRTE
TENER VISIÓN MANTENIDA
LA DISPOSICIÓN DE ESTAR DISPUESTO

Y verás como la VOLUNTAD aparece sin ningún tipo de esfuerzo.

No es la voluntad de ganar, sino la voluntad de prepararse para ganar lo que hace la diferencia y las metas que no se escriben son solo deseos

A todo esto debemos añadir otro dos frenos que nos retienen y en muchas ocasiones nos paran. Nos impiden el intento.

Uno de ellos es la postergación. La procrastinación. Normalmente en forma de frases hechas, como “mañana”, de “ahora no es el momento”, o de “mañana seguro que sí”.

Y el otro freno que hace que se desvanezca nuestra fuerza de voluntad es la opinión de los otros. El juicio que nos inunda. Los que piensan que tu ambición es ridícula, inalcanzable, absurda,… El criterio de los vecinos que viven cerca, sobrevenido en el peor de los momentos, es entonces cuando hay que recordar que lo que piensan de mi no es asunto mío y  seguir adelante con la idea.
No dejar que puedan con la disposición ante lo deseado.

Y además tienes que estar dispuesto a otra cosa:
a   A C E P T A R  esas otras cosas que el futbolsala pondrá ante ti y tu no podrás cambiar.
Hazlas tuyas y sigue.

La clave de la voluntad es

ESTAR 
DISPUESTO
La voluntad es una negociación entre nuestros deseos, nuestros proyectos y el coeficiente de adversidad que pone la realidad.

ENGAGEMENT

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¡Fuego!
Estupenda palabra, siempre que no se queme nada…
Referido, en este caso, al fuego que representa la pasión por algo o por alguien.

¿Qué enciende nuestro fuego?
Y, … ¿de qué materiales disponemos para encender el fuego en los demás?

A menudo me “enfrento” a numerosos entrenadores, directivos y jugadores de diferentes equipos profesionales o amateurs en España o diferentes países. A diferentes programas de desarrollo o formación de entrenadores y jugadores, pues bien, un alto porcentaje de estos programas son para generar lo que en el mundo empresarial se conoce como

ENGAGEMENT

Un término que está de moda y en el mundo empresarial todos los líderes hablan de ello.
Se refiere a la implicación comprometida con una marca, o con un proyecto, o con unos objetivos. También se identifica con el esfuerzo voluntario frente a una actividad o meta.
En realidad es una palabra cuyo significado está formado por dos estructuras verbales:
Implicación y entusiasmo.
Es decir, “estoy y quiero”.

En el mundo del futbolsala, engagement podríamos relacionarlo para referirnos al comportamiento existente de los directivos de un equipo, staff técnico y jugadores ante su responsabilidad y compromiso con el modelo o marca del club, pero en realidad hay engagement por todo: por otras personas, por las redes sociales, por una idea, por una filosofía de vida, por un determinado autor, por una música, por …

En mi opinión, basándome en observaciones personales y lecturas sobre el tema, son cuatro los elementos que tienen los entrenadores o jugadores que más capacidad tienen de provocar fuego en otras, o lo que es lo mismo que generan con más facilidad engagement.

A saber,

MENTALIDAD POSITIVA


No es que siempre visionen la realidad de una manera optimista, en ocasiones saben distinguir las situaciones de peligro, las comparten y eso les hace fuertes.

Martín Seligman, uno de los padres de la psicología positiva, nos enseñaba en su Learned Optimism, que un elevado porcentaje de individuos exitosos compartían una característica clave:
la creencia de que las cosas saldrían bien.
Seligman, demostraba en sus diferentes estudios que, en general, era más importante que sus estudios, sus resultados financieros o sus dotes comerciales. Y lo más interesante, en estos estudios del Dr. Seligman, era comprobar que es más importante, incluso que tener razón sobre el resultado final, la mentalidad positiva con la que nos enfrentamos a un hecho. Es decir, el hecho de pensar que el resultado de una acción determinada iba a ser positivo tenía más fuerza que el propio resultado en sí, fuera finalmente como se esperaba o fuera una contrariedad.

Los entrenadores y jugadores con mentalidad positiva saben sacar partido de una adversidad, eso les distingue claramente. Los otros quieren estar con ellos. Formar parte de sus proyectos.
Actualmente se les conoce mucho más con el término de deportistas resilientes.

Algo importante tienen estos deportistas: utilizan más el “sí” que el “no”.
De entrada no dan nada por perdido. Luchan.
Saben que la mejor forma de perder es no intentar algo.
Saben que si no salen a la cancha a jugar ya han perdido en el vestuario.
Saben que para ganar no hay que abandonar.
Cuando las cosas no salen como esperaban, aprenden y vuelven a “embestir”.

La mentalidad positiva es una elección consciente individual. Es una cuestión de actitud, es decir, de interpretación de la realidad que se está viviendo en cada momento.

Los entrenadores queremos rodearnos de jugadores con mentalidad positiva.
Son los que generan más rendimiento.
Son los que están encendidos.
Y así, junto a ellos, nos encendemos.
Es la mentalidad positiva un atributo provocador de fuego, catalizador de engagement.
ALEGRÍA


La alegría acompaña a los entrenadores y jugadores que muestran felicidad por lo que hacen.
La alegría puesta al servicio de los demás, es mucho más que un sentimiento, es una emoción que contagia.
Se refleja con la sonrisa.
Se transmite con la risa.
Se vive con el sentido del humor.

Es una palabra que viene del latín alecris, y que significa vivo.
También tiene el sentido de “animado”.
El que está animado, anima.
El que está apagado, apaga.

Los entrenadores o jugadores con alegría están animados frente a los desafíos que les llegan.
Los maestros del liderazgo no sólo están preparados para hacer lo que tiene que hacer si no que, además, lo hacen con gozo, con placer, aprendiendo de cada reto.

Todos tenemos que afrontar altibajos. Algunos de ellos puede que sean muy serios.
Muy importantes. Varapalos del deporte., pero, con frecuencia, la alegría nos hace afrontarlos con un estado mental diferente y nos da alas para encontrar opciones, soluciones al problema, nuevas alternativas para salir del agujero.

La alegría nos hace sentirnos más frescos. Más luminosos.
Nos genera bienestar general.
Es un antídoto frente a la interpretación de la vida vivida bajo el “síndrome del mal rollo”.

El síndrome del mal rollo es una patología que se caracteriza por varios síntomas:
Observar sólo lo malo de las cosas y de las personas.
Ponerse siempre en el peor de los casos, por si acaso…
Aburrirse con todo.
Despreciar el buen saber de los demás.
Y no estar dispuesto a aprender de todo.

Los entrenadores queremos rodearnos de jugadores alegres.

Son los que generan más resultados.
Son los que están encendidos.
Y así, junto a ellos, nos encendemos.
Es la alegría un atributo provocador de fuego, catalizador de engagement.
 
CREATIVIDAD


Los entrenadores y jugadores creativos, además de frecuentar el buen humor, se caracterizan
porque viven sorprendiéndose de casi todo, como si vivieran todo por primera vez,
dándose así el permiso de revisar su estatus, de cuestionarse el status quo de la realidad.
Son capaces de percibir, con mucho esfuerzo, la realidad de forma desacostumbrada.
Buscan nuevos caminos.
Saben aceptar el cambio. Se adaptan a él. Y hacen las cosas de una manera diferente.
Viven en beta. Prueban, aprenden,  y vuelven a probar.
Saben extraer algo valioso de algo de menor valor. O incluso, de la nada crean algo.
Mezclan. Hibridan. Juntan. Cortan y pegan.
Convierten los sueños en realidad. Los despiertan.
Las ideas las transforman en hechos tangibles.

Cuando vives junto a jugadores y entrenadores creativos, creces.
Cuando compartes con jugadores creativos, vives asumiendo el riesgo necesario.
Cuando te equivocas cerca de jugadores creativos, cambias el fracaso por aprendizaje.

Los entrenadores queremos rodearnos de jugadores creativos.
Son los que generan más rendimiento.
Son los que están encendidos.
Y así, junto a ellos, nos encendemos.
Es la creatividad un atributo provocador de fuego, catalizador de engagement.


TONO


Como en la música, en el deporte también el tono es fundamental para competir.
En ocasiones la mejor manera de ejercer engagement es mantener la boca cerrada.
Son los entrenadores que usan un tono de lenguaje suave los que más fuego generan en los demás.

Un error básico y frecuente de los líderes con poco talento para ello es pensar que la agresividad crea seguidores.

Manejar adecuadamente el tono lingüístico y la escucha empática es mostrar un interés sincero por los jugadores y demás miembros del equipo.
Es una cualidad esencial en las relaciones humanas.

No es más inteligente el que más habla, ni el que habla todo el tiempo.
El verdadero líder es la persona que necesita decir menos.
Concentrarse de verdad en lo que los jugadores nos dicen, guardar silencio mientras nos hablan, no tener prisa por intervenir, no cortar las palabras o expresiones a otros, … 
es dar una buena imagen de confianza y de interés por lo que se nos dice.

No somos capaces de imaginar la cantidad de errores que no cometeríamos si aprendiéramos
a estar más tiempo en silencio. Y, por el contrario, muchas veces encontrar la solución a un problema, consiste en pasar mucho tiempo escuchando diferentes alternativas o posibilidades de resolución.

El tono lingüístico más complicado de manejar es el de las preguntas.
Los grandes líderes, en un gran porcentaje de su tiempo, hablan con preguntas.
Así es como se llega a la raíz de la idea. Excavan en la realidad para extraer lo mejor de ella.
Cuando las preguntas y la escucha posterior marcan el tono, los jugadores se sienten más atendidos. Se implican más en la conversación, en el proyecto, en la idea.

El tono de tu conversación marcará el respeto por los que te acompañan.

Los jugadores y entrenadores quieren rodearse de entrenadores que mantengan una conversación con un buen tono.
Son los que generan más rendimiento.
Son los que están encendidos.
Y así, junto a ellos, nos encendemos.
Es el buen tono un atributo provocador de fuego, catalizador de engagement.


¿ Qué tienen los entrenadores que generan ENGAGEMENT ?
TIENEN FUEGO
pero
NO QUEMAN

Los medios directivos del entrenador

sdr

“Cambiar el mundo, amigo Sancho,
no es locura,
ni utopía,
sino justicia”
Cervantes

Existen tres instrumentos para dirigir de especial importancia:

  1. La conversación individual.
  2. La exposición.
  3. La crítica.

La conversación individual entrenador-jugador.

La conversación personal entre directivos/entrenadores y jugadores constituye uno de los instrumentos directivos más importantes en el fútbol-sala. A través de conversaciones individuales se pueden iniciar, solucionar o como mínimo facilitar casi todas las funciones directivas. La conversación personal entre entrenador y jugador puede despertar y reforzar la motivación tan necesaria, pero a menudo inexistente. Entre dos personas es mucho más fácil aclarar críticas, solucionar problemas personales de los jugadores, conflictos dentro del equipo, así como controversias específicas del fútbol-sala. Sin embargo en casos especialmente críticos se aconseja la presencia de una tercera persona como espectador, testigo o mediador.

Exposición ante el equipo

Los entrenadores en el fútbol-sala están regularmente obligados, como todo dirigente, a hablar ante un público numeroso, es decir, normalmente ante el equipo, para informar y para exponer opiniones personales. El efecto y el éxito de estos discursos dependen esencialmente de los siguientes factores:

  • contenido temático objetivo;
  • introducción y final agudo;
  • forma de transmitir la información (voz, lenguaje, gestos, ingenio, emoción);
  • apariencia del orador (apariencia externa, seguridad, réplica en caso de               intervenciones y discusiones);
  • consideración de la razón de la exposición y de los oyentes (composición,           capacidad de captación, esperanzas);
  • preparación teniendo en cuenta todos los puntos mencionados (reunión de          material, escrito, estructuración del tiempo);
  • aplicación de ayudas y material audiovisual (p.e, pizarras).

Critica de partido y jugadores

Cualquier crítica del partido desemboca finalmente en una evaluación, y de esta manera en una crítica de cada jugador y del equipo. La crítica se puede basar fundamentalmente en los siguientes hechos diferentes:

  • el rendimiento global fue mayoritariamente positivo;
  • la capacidad de rendimiento fue positiva o negativa;
  • la disposición para el rendimiento fue positiva o negativa;
  • el comportamiento deportivo fue negativo;
  • el juego a favor del colectivo fue negativo.

En principio, la crítica positiva no crea ningún problema siempre que los jugadores fomenten con su comportamiento el rendimiento. La alabanza del rendimiento y del comportamiento tiene el efecto de un reforzamiento positivo. Existen muy pocas ocasiones en las que la crítica positiva pueda perjudicar al jugador. Normalmente, los entrenadores emplean pocas veces este medio.

La crítica negativa, que se emplea después de rendimientos y comportamientos erróneos, es totalmente diferente. De los comportamientos negativos, los dirigentes suelen aceptar aún la baja forma aquel día de un jugador normalmente bueno. Sin embargo, en todos los demás casos se  plantea una crítica negativa, subjetiva en parte, dura y ofensiva para la persona.

Según MARTIN LUPPEN, existen unos principios esenciales:

  • Cualquier crítica-por necesaria que fuera-se opone a nuestro afán de ser              reconocido;
  • a nadie le gusta que le critiquen; no importa si la crítica es justa o no;
  • la persona que emite críticas siempre estará mal vista, a pesar de insistir que sólo    quiere lo mejor e incrementar el rendimiento;
  • la critica se percibe como extremadamente ofensiva y frustrante si se lleva a cabo    en público;
  • la psicología sabe desde hace tiempo que las alabanzas y reconocimientos pueden    tener muchísimo más éxito que las reprimendas y la crítica;
  • el entrenador debería reforzar la autoconfianza del jugador recalcando, acentuando    y potenciando sus comportamientos positivos;
  • una crítica inevitable pretende evitar errores en el futuro. Por ello, se debería        plantear durante un diálogo con el jugador, donde el entrenador ha de decir         claramente lo que no le gusta;
  • durante el análisis teórico ante todo el equipo sólo se deberían tratar los errores    en general;
  • los jugadores se sienten muy afectados al enterarse de las críticas de su             entrenador a través de terceras personas. Se sentirán afectados en su imagen y    en su autovaloración y esperarán una buena ocasión para criticar al entrenador de    una forma parecida.

La crítica constructiva implica también el comportamiento correcto del entrenador frente a los jugadores. Estos diferencian muy bien si el entrenador valora el mismo comportamiento en diferentes jugadores de la misma forma o bien si expresa su valoración de igual manera. Esta tarea no es nada fácil teniendo en cuenta las diferentes dotes y las fluctuaciones en el rendimiento de los jugadores (y esto también porque el entrenador tiene simpatías y antipatías).

ALLMER concluyó en el contexto de su valoración del fracaso de jugadores que el entrenador se somete a menudo a influencias muy subjetivas en su evaluación. Los tres factores siguientes intervienen en la diferencia de las valoraciones del rendimiento:

  1. La diferente escala de valoración: por un lado se puede comparar el rendimiento del jugador con el de otros (sistema referencia social), y por otro con los propios rendimientos anteriores (sistema referencial individual).
  2. La diferente perspectiva de valoración: el entrenador como observador tiene una perspectiva distinta al jugador como actor. Lo que el entrenador considera como fracaso en el rendimiento, el jugador no lo siente necesariamente como tal y viceversa.
  3. La parcialidad en la valoración del entrenador: la imagen que tiene el entrenador del jugador influye en la percepción de su comportamiento en el partido y en la evaluación de su rendimiento (p. e., de un jugador bueno se perciben menos errores, también se le toleran más fallos que a un jugador malo. Pero también es factible todo lo contrario).

No sólo el entrenador, sino que todas las personas implicadas en la dirección del equipo deberían tener en cuenta el peligro del “comportamiento no conforme” (individualista) del dirigente frente al dirigido, esforzándose en el comportamiento justo frente a todos los jugadores.

Estoy convencido que todo tipo de relaciones entre personas requiere de medida.

¿Qué tienen esos entrenadores que consiguen transformar su entorno?  Es, … quizás, que están lo suficientemente locas  para pensar que pueden hacerlo…  ¿Qué ha caracterizado a personas…, que transformaron el entorno profesional o vital del que se rodeaban?¿Cómo lo hicieron? ¿Se comportaban como si las normas establecidas no fueran con ellos? ¿Vivian con pasión, con intensidad y con emocionalidad extrema aquello que perseguían? ¿Y era esto suficiente?

En mi más modesta opinión creo que, más allá de sentirse llenos de pasión por aquello a lo que dedicaban su vida, todos estos entrenadores que han generado grandes cambios en nuestro deporte, tienen otros atributos que les hacen ser unos líderes transformacionales. La mayoría no llegarán a alcanzar esa marca personal tan reconocida socialmente, pero son, en cualquier caso, grandes líderes provocadores de transformación. Son exploradores de nuevas ideas. Son entrenadores cuya mente está en continuo estado de viaje.

Según mis observaciones, todos ellos, sean grandes transformadores de la historia de nuestro deporte muy conocidos o pequeños héroes cotidianos, tienen unos elementos que les caracterizan, que les unen. Todos ellos…

Tienen una gran  capacidad de  C O N C E N T R A C I Ó N. Están en lo que están. Se centran en uno o pocos proyectos. Se convierten en expertos en una o pocas cosas. Lo viven concentrados al máximo. Se centran en lo que saben hacer excelentemente. Saben borrar lo que les sobra. ” Saber decidir lo que no hay que hacer es tan importante como saber decidir lo que hay que hacer “, decía Steve Jobs.

Simplificar para concentrarse en la esencia, eliminando lo innecesario. Saben que la sencillez es la máxima sofisticación. Carecen de florituras cuando planifican para evitar las distracciones inútiles. Buscan las líneas limpias, lo funcional, lo básico.

 Tienen una gran capacidad de I M A G I N A C I Ó N. Visualizan con facilidad el futuro, sin dejar de estar concentrados en lo que tienen que resolver en el presente. La imaginación les permite llevar a cabo sus creaciones de una forma diferente. Hacen que las cosas pasen. Y si se equivocan, empiezan de nuevo. Viven y construyen sus proyectos en modo beta. Creen y hacen, por eso crean. Dan un salto adelante si ven que se están quedando atrás. Marcan la tendencia.

En ocasiones se devoran así mismos para poder avanzar. Utilizan la imaginación para generar divergencias sobre su propio conocimiento y sus experiencias previas. Para cuestionarse el estatus de las cosas, de los procesos, de los hechos. Están en continuo estado de búsqueda. Sin agobios, pero con un continuo objetivo de mejora. Han aprendido a distorsionar la realidad; por ello alcanzan metas extraordinarias. Fuera de lo común. Su lema principal suele ser: ” no nos conformamos “. Saben que su tarea principal es leer las cosas que aún no están en la página. Y aprender a relatarlas a los demás. Hacerlas visibles para los otros.

Viven dentro del E C O S I S T E M A. No huyen. No lo dejan a otros. Se responsabilizan. Saben que forman parte del proceso. No hay transformación si no es desde dentro. Participando. Conocer bien al león es ir a la selva. No verlo en el dibujo errado de una película. Ni siquiera en un zoo. 

Piensan los beneficios en términos de F I N A L I D A D. Y el resto de beneficios, sean económicos o sociales, o de cualquier tipo, ya llegarán después. Son la consecuencia, no el hecho. Trabajan en el para qué. Tienen, antes de empezar, su end point en la mente. La meta en la mente. Les importa visualizar el punto al que quieren llegar con su hacer. Y lo comparten. Y lo viven en cada momento del proceso. Siempre, a lo largo de todo el recorrido, del viaje hacia el destino, el punto final no se pierde. 

Saben L E E R  la  F O T O. Se trata de ver lo que otros no ven. Se trata de adivinar los deseos o necesidades de otros que ni ellos mismos, todavía en ese momento, son conscientes. Y cuando se adelantan a los “sistemas” o situaciones de competición, no les importa lo que piensen de ellos. Sienten su búsqueda como auténtica. No necesitan muchos estudios de sistemas porque el mejor estudio que tienen es que viven sintiendo lo que en su entorno se necesita. Son intuitivos. Son de naturaleza empática. Saben escuchar lo que no se dice. Saben leer lo invisible ante los ojos de los demás. Gracias a esta capacidad de leer la foto pueden mantener la visión global, general de una idea, a la vez que entran en los detalles de la misma.

Y lo saben T R A N S M I T I R. Contagian a los demás con sus proyectos. Empaquetan la información y la comparten de una manera muy especial a los “otros”. Sin muchos artificios. De forma sencilla. Con lenguajes comprensibles. Desde el uso de experiencias. Saben que un libro empieza juzgándose por la cubierta. Saben que, en la mayoría de los casos, es con la comunicación con lo que se la juegan.

Persiguen la E X C E L E N C I A. No son perfeccionistas. Admiten el error y aprenden de él. Pero sí son exigentes. Saben, si es necesario, tocar el “botón de pausa” hasta alcanzar la mejor versión posible. Prueban y prueban y vuelven a probar … Y buscan esta excelencia no sólo en el “envoltorio” de la idea o del proyecto sino también en el “interior”. Porque para ellos el resultado final, la finalidad, es lo importante.  

Se rodean de L O S  M E J O R E S. Porque saben que eso les hace ser a ellos también mejores. Huyen de la mediocridad. Y de los mediocres que se sienten bien sin avanzar, si hacer nada. También huyen de los estúpidos prolíficos del análisis que nada hacen. Viven paralizados y paralizan las ideas. El conocimiento lo buscan entre sus filas o fuera de ellas. Saben que el secreto de la buena implementación está en las personas que participen de ello. Creen en el talento, en su máxima expresión. Y se alimentan de él. Saben que cuando cuentan con gente muy buena en sus equipos no necesitan estar encima de ellos. El líder que delega con consciencia de ello. 

Fomentan el C A R A  a  C A R A. Usan mucho de su tiempo en relacionarse con las personas de sus equipos cara a cara. Les escuchan de verdad. Viven los proyectos en un one to one continuo. Prefieren las palabras a las diapositivas de un elaborado power point. Aprender es su verbo preferido. Tienen una mente de aprendiz continuo. Crean conexiones entres los miembros de la organización y también fuera de ellos. No cierran círculos. Están abiertos al aprendizaje que les llega del exterior. Son auténticos generadores e networking. Son generadores de engagement. 

Y se D I V I E R T E N. Con todo lo que hacen… El tiempo pasa rápidamente para ellos. No se aburren nada. Están conectados con sus ideas y proyectos. Son disfrutones de lo que hacen. Fluyen con sus proyectos. A veces, no se distingue el proyecto en el que están envueltos de su propia marca personal. Son rebeldes y contra-culturales. Les divierte. Son científicos a la vez que humanista. Les divierte. Son locos a la vez que sensatos. Les divierte. Son artistas a la vez que trabajadores de la rutina. les divierte. Son hippys a la vez que usan la corbata cuando es necesario. Les divierte. Son uno y lo otro porque les gusta pensar diferente, no porque no tengan criterio. Les divierte.  

Han elegido ser HÉROES COTIDIANOS. Son ellos los que T R A N S F O R M A N el mundo de nuestro deporte, el  FUTBOLSALA.

Egoísmo

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El tamaño del ego de un jugador se puede medir en la forma que maneja los errores que cometen sus compañeros.
 
Ego es el conjunto de lo que se llama a veces la personalidad del jugador, la mente ordinaria que dice: “yo soy todo eso y nada mas”. No aprender a controlarlo significa estar en disposición de ser guiado por él.
¡Poderoso ego!
Otro punto de vista del ego es la instancia física que se reconoce como “yo”, decía Sigmund Freud. Einstein le llamó así a la visión ilusoria de la propia consciencia. Siendo más sencillos, el ego en una de sus acepciones principales no es más que el concepto que un jugador tiene de “sí mismo” y que le diferencia a los demás, haciéndola único. Pero también el ego se refiere al aprecio excesivo que un jugador tiene de sí, condicionado por su propia historia y por su pensamiento inconsciente.
 
¿Manejar los egos en un vestuario de uno de los grandes, es una labor que hace perder parte de la estima del propio entrenador, hasta agotarse?
Hablemos de este segundo EGO.
El ego super-yo que se revela con 3 características fundamentales:
 
1) está conectado con el pasado y desde ahí fabrica futuro
 
Yo soy lo que soy por lo que he sido antes que me ha llevado aquí y por eso me han fichado.
Aunque un trabalenguas parezca, define bien esta primera característica.
 
El ego obviamente se alimenta de la propia educación recibida, de las experiencias vividas, de lo propio, de lo que pertenece a uno mismo, de mi, de lo mío.
 
Se le llama por esta razón mente egótica. Porque hay un sentido del “yo” en cada pensamiento, en cada recuerdo, en toda interpretación, opinión o punto de vista, en toda reacción y emoción.

“Solo tendrás sensación de crecer y mejorar, cuando construyas alguna cosa mas grande que tu ego”

(Chris Lowney).

 
2) Confunde opinión, nacida de una creencia, con hecho
 
No sabe el jugador que una opinión nunca es verdadera o falsa. Pero la ve y justifica bajo ese criterio: Esto es verdad, esto es mentira“.
 
No es hábil para distinguir que sólo depende del “yo” que la observe y desde dónde lo haga.
Una opinión debe ser convertida en hecho para poder darle valoración de verdad o mentira.
El super-yo confunde lo nacido de una creencia y desde ahí JUZGA, mientras que con frecuencia a los hechos los relativiza. Producto de una percepción selectivanacida de nuestro pasado, que provoca una interpretación distorsionada de la realidad.
 
Y lo que es peor, no nos permite diferenciar un suceso de la reacción al suceso. Por eso cualquier vivencia se produce siempre bajo la suma de dos elementos: la propia vivencia en sí, que llamaríamos realidad, que es única y que se describe como el hecho y la interpretación de la realidad vivida, que no es la realidad en sí misma sino la percepción con la que observamos esa realidad. Por poner un ejemplo básico y cotidiano de la vida ordinaria:
Una persona que se siente enferma, dolorida y cree tener fiebre alta en cuanto pueda se pondrá un termómetro. Es un hecho si el termómetro dice que tiene 39,7 º de temperatura. Y la valoración de este hecho será: tiene fiebre alta. Esa es la verdad. Pero qué pasa si su interpretación de ese hecho real es que le quedan horas de vida o que está fatalmente enfermo.
La interpretación está basada en un YO hipersensible a la enfermedad, con miedo a la muerte, con incertidumbre por lo que está por venir, etc… Con valoraciones que vienen de su fantasía, de su pasado, de esa historia que le contaron cuando era pequeño, de ese amigo que ya murió después de una larga enfermedad pero que todo había empezado con una fiebre alta.
Finalmente el médico le dirá que es una amigdalitis. Y que se le pasará en dos días con antibióticos.
En competición el egoísmo es como el colesterol: hay bueno y malo, pero lo más peligroso es jugar egoístamente sin saber q se es egoísta…
3) El ego perteneciente al super-yo mira hacia el interior
 
Es ombliguista.
Se encanta. Se gusta. Se busca en todo y en todos. Está encantado de haberse conocido. Por lo tanto nos aleja de la escucha empática, la única escucha que nos transporta al ”  “. Y también nos genera una gran distancia de la humildad. Factores que nos alejan de la relación con los demás.
En un primer impulso el ser humano es intuitivamente cooperativo…, (estudios nos aseguran que pensar durante más tiempo conduce al egoísmo).
“El ego es un animal insaciable q necesitamos tener, pero no debe predominar. Crecer es en parte saber domarlo y dejarlo en segundo plano”.


La misión mas difícil que tenemos los entrenadores: enseñar a los jugadores a prescindir de su egoísmo, de salir de su ego para aportar algo al equipo.
Hay que aprender EGOLESS.
El egoless viene a ayudarnos a apagar el super-YO.
En psicología el egolessness es un estado emocional solicitado, es decir elegido bajo la conciencia, que nos aleja del ego, haciéndonos que no nos sintamos diferentes del mundo que nos rodea. Y sobre todo nos ayuda a incorporar la idea más importante:
nuestra percepción de la realidad no es la realidad. Lo cual nos hará huir de la vanidad y a salir de la posesión de la verdad absoluta, de pensar que siempre la razón está de nuestro lado. Así no tendremos que esperar siempre que nuestras opiniones e ideas tengan que ser valoradas por los demás como las correctas.
 
Y lo mejor, el egoless nos hace ser más
 
humildes y sencillos
Ahhh, no olvidar:
Creemos que algunos jugadores no pasan por egoísmo y lo que pasa es que no ven porque no saben mirar ! Mejorar el pase es enseñar a mirar y ver ¡

Somos “producto” de nuestros pensamientos.

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Desde Ushuaia, después de pasar unos días mágicos compartido con tantos amig@s la 4ª Edición del Clinic Internacional de Futsal Más Austral del Mundo, os dejo una historia que, en mi opinión, es una idea fuerza.

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Es una historia que cuenta Anthony de Mello en uno de sus libros que me gusta mucho.
Suelo usarla en alguno de los cursos que imparto porque nos ayuda a entender que todos nosotros finalmente nos comportamos muy dependientemente de cómo creemos que somos.

Somos ” producto ” de nuestros pensamientos. Consecuencia de lo que vivimos cada día. Si creemos que somos águilas, así nos comportaremos. Volaremos alto. Y si nos creemos gallinas, así seremos; estaremos todos los días cerca del suelo, picoteando grano y buscando gusanos.

La historia de Mello nos cuenta que un hombre se encontró un huevo cuando un día daba un paseo por el monto, el huevo pertenecía a un nido águila que se había caído de un peñasco. El hombre lo recogió del suelo y se lo llevó. Al llegar a su granja lo colocó en el nido de una de sus gallinas.

Pasaron unos días y el aguilucho salió del cascarón y se crio con los todos los polluelos de la granja. Jugaba con ellos. Aleteaba con ellos. Hacía todo como si de una gallina se tratase. Paso su vida comportándose como una gallina. Rascaba la tierra buscando pequeñas semillas e insectos para alimentarse. Cacareaba y cloqueaba como las gallinas.

Cuando quería volar, solo batía levemente sus alas de modo que apenas se elevaba un metro sobre el suelo. Nada de eso le parecía anormal ya que así era como comportaban las demás gallinas. Un día vio que un ave majestuosa volaba por el cielo despejado.

-¡Qué hermosa ave! -le dijo a una de las gallinas que se hallaban a su lado.

¿Qué tipo de ave es esa?

-Es un águila, “la reina de las aves” – le contesto su compañera.

Pero TÚ no te hagas ilusiones. Nunca podrás volar así. No la mires más que tú nunca serás como ella. El águila se dejó llevar por los consejos de las otras gallinas y simplemente dejó de prestarle atención a las águilas que volaban sobre la granja.

Al final el águila murió creyendo que era una gallina.

La moraleja es muy sencilla: Somos lo que pensamos que somos!

  • Si crees que eres una gallina, morirás como una gallina.
  • Si crees que eres una águila, volarás como un águila.

GRACIAS por hacer realidad este sueño de estar en Ushuaia: Martin Bonvehi

 Empujador, donante y agitador de este bello deporte (Futsal)